EL ARTE COMO CAMINO

En el cole me trajeron unos regalos, había quedado la primera en un concurso de dibujo del natural.

Nunca pensé en dedicarme

a exponer y crear obra comercial, estaba disgustada con el mundo de las banalidades. Pero continué cr. Con los años acumulé y llegó la necesidad de considerar sacar al exterior lo que tenía. Había estado en el extranjero, en londres y allí comencé. En Ea spaña me costó hacerlo porque había antepuesto la vida familiar, que se reducia a mi marido y mis dos hijos y me mantenía en la distancia en una aldea en el campo. Sentía la necesidad de poner en verdad aquello que traía conmigo, sin saber muy bien que era, si gustaría, si sería considerado arte y en suma tenía miedo. Fué subitamente cuando apareció Ana Condado y me dijo, que tenía resevada una sala y que por motivos personales, ella no podía exponer. En ese momento no sabía el esfuerzo sobrenatural en el que me vería atrapada, tendría que seleccionar, enmarcar, documentar, colocar, diseñar, publicar y difundir en apenas quince días.

Corazón, Of course, la revolución es posible.

Fueron 50 obras, Ana me ayudó en el proceso, fue fundamental su curaduria. Conseguimos hilar 10 años, las series tenían que ver con mi trayectoria personal y eran obras nacidas de procesos catársicos, y de búsqueda espiritual.

Todos somos creativos.

Sólo que algunas personas nos dedicamos a sacar lo mejor de ello.

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